muchas empresas no tienen un problema con la facturación electrónica en sí. el problema aparece cuando se implanta con prisas, sin entender cómo funciona la empresa y sin alguien que se haga cargo del resultado.
ahí es cuando llegan los errores, la dependencia de una persona concreta y la sensación de que algo tan obligatorio se ha convertido en una fuente constante de preocupación.
la facturación electrónica no genera problemas por sí sola. los problemas aparecen cuando se añade encima de una forma de trabajar que ya iba justa, sin revisar procesos, sin responsables claros y con prisas por “cumplir cuanto antes”.
es entonces cuando la información se duplica, los errores se normalizan, una sola persona acaba sosteniendo todo el sistema y algo que debía simplificar el día a día se convierte en una fuente constante de tensión.
la facturación electrónica no se implanta empezando por la herramienta. se implanta entendiendo cómo funciona hoy la empresa, ordenando solo lo que hace falta y acompañando hasta que deja de dar problemas.
por eso trabajamos siempre igual: primero entendemos la forma real de facturar, luego ordenamos lo necesario para cumplir sin errores y, por último, nos quedamos hasta que todo funciona con normalidad y sin fricción.
01
entendemos quién emite las facturas, cómo se registran, qué se hace a mano y dónde suelen aparecer las dudas o los errores.
02
definimos cómo se emiten las facturas, qué datos son obligatorios y cómo se evita depender de una sola persona.
03
probamos la facturación electrónica en el día a día, resolvemos dudas y ajustamos lo necesario para eliminar friciones.
cuando se entiende bien, se ordena con criterio y se acompaña hasta que funciona sola, deja de ser una preocupación y pasa a segundo plano, como debería haber sido siempre.
Antes de seguir, conviene ser claros.
no todas las empresas viven la facturación electrónica de la misma manera. para algunas, es solo un trámite más. para otras, se convierte en una fuente constante de dudas, errores y dependencia.
este enfoque está pensado para quienes quieren cumplir con la normativa sin añadir complejidad innecesaria, sin tener que decidir cuestiones técnicas y sin convertir algo obligatorio en un proyecto que ocupe más espacio del necesario.
delegar
Cuando se quiere cumplir con la facturación electrónica sin tener que decidir herramientas ni gestionar un proyecto técnico.
ordenar
Cuando se asume que para evitar errores hay que revisar mínimamente cómo se factura hoy y poner orden en lo justo.
Tranquilidad
Cuando lo que se busca es resolver una obligación, dejarla funcionando y no volver a pensar en ella cada semana.
deja de ser un problema y pasa a segundo plano. ese es el objetivo: cumplir con lo que toca, sin añadir ruido, sin generar dependencia y con alguien que se hace cargo hasta que todo funciona con normalidad.
no vendemos implantaciones estándar. ayudamos a decidir si es el momento adecuado,
qué debe ordenarse antes y qué riesgos evitar.